Heutagogía más allá de la Andragogía



Heutagogía más allá de la Andragogía en educación superior para estudiantes adultos.


La educación puede considerarse como un fenómeno real, social, excepcional, necesario, dinámico y de acción permanente en la vida de los seres humanos; este complejo acontecimiento, está condicionado por factores de variada naturaleza: antecedentes históricos, fundamentos culturales, corrientes filosóficas, concepciones de la vida, el mundo y el universo, progreso científico y tecnológico y situaciones sociales y políticas, entre otros; todo esto determina la enorme cantidad de posiciones, doctrinas e interpretaciones diferentes, y algunas veces contrapuestas, que existen en torno al quehacer docente (Alcalá, 1999).

Lo anterior, puede conducir a inferir que con el transcurso del tiempo, los conceptos, principios, ideas, hipótesis y teorías fundamentales relativas a la educación y por consiguiente el marco teórico de los modelos educativos, cambian o evolucionan notablemente en mayor o menor cuantía. La razón de ser del referido fenómeno, conformado por elementos diversos, puede atribuirse a la ineludible e imperiosa necesidad que han tenido todas las sociedades, a nivel planetario, de educar al hombre en cualquier momento de su vida. El análisis y las soluciones dadas a los problemas de mayor interés, que surgen como consecuencia del hecho educativo, deben fundamentarse en modelos científicos que le den soporte a la teoría correspondiente o que contribuyan al surgimiento de nuevas posiciones. Está plenamente demostrado que, casi siempre, en todas las épocas históricas ocurrieron cambios significativos y tendencias que favorecieron la formulación de elementos científicos básicos, que al enriquecerse con el acopio de experiencias y la presencia activa de un fértil proceso evolutivo de los modelos, sustentaron el surgimiento de las conocidas Ciencias de la Educación que, hasta el presente, han respondido proporcionando respuestas acertadas a los numerosos requerimientos del hombre en lo que respecta a su educación.

En este sentido, durante mucho tiempo se utilizó a la andragogía como fundamento más o menos teórico para el modelo de educación adulta, entendiéndose previamente una diferencia muy marcada entre la pedagogía que se centra en la enseñanza de estudiantes niños y adolescentes, la Andragogía en el aprendizaje adulto (Knowles, 1970); y la Heutagogía en el aprendizaje adulto pero auto-dirigido, lo que involucra la autonomía en el aprendizaje por parte del estudiante, siendo la característica importante en los modelos de educación superior que pretenden sustentar la educación en adultos en las universidades que aperturan sus carreras para este segmento conformados por estudiantes que se encuentran laborando, en este sentido, las universidades tienen el gran desafío a que su modelo pueda permitir al estudiante usar estrategias de aprendizaje que contribuya a desarrollar habilidades y técnicas para el logro de objetivos y actividades (Rué, 2009).

Este tipo de conocimiento es superior al mero uso de rutinas que incluso pueden ser reproducidas por un computador, lo que nos deja la necesidad de subrayar que la dinámica del pensamiento humano no termina en lo indicado anteriormente, pues no sólo es capaz de saber y dominar de manera eficiente el “como” asimilar y procesar la información para llegar al conocimiento, sino también de preguntarse el “por qué” y de las consecuencias de la aplicación del conocimiento (González, A. E. 1995). En este sentido hay que tener un cuidado especial en el momento del diseño del material didáctico para las sesiones de clase en línea o cuando se hace uso principalmente de la estrategia “inversión de la clase” y que respetando en todo el amplio sentido el supuesto del aprendizaje propio del ser humano, es posible ir más allá a través de las interrogantes que son propias del ser humano y que forman parte del desarrollo integral del pensamiento.

Con la necesidad de poder recalificar la mano de obra con el avance de la tecnología y el requisito imperioso del desarrollo de habilidades nuevas en los colaboradores de las empresas emergentes se vio la necesidad de hacer uso de la propuesta andragógica en la que el docente es el responsable de diseñar el currículo, las preguntas, los debates, y la evaluación de acuerdo con las necesidades del aprendiz; por otro lado la propuesta de la heutagogía es que es el aprendiz quien toma un rol verdaderamente protagónico ya que es él quien ajusta el curso del aprendizaje, diseña y desarrolla el mapa del aprendizaje, desde el currículo hasta la misma evaluación (Hase, 2009)

Por otro lado, es necesario comprender al estudiante adulto en su capacidad de aprendizaje auto-determinado y que pone al descubierto a la andragogía, reinterpretándola y superándola desde el punto de vista de la autonomía que goza el estudiante adulto, dando origen al concepto de Heutagogía, relativamente nuevo, siendo acuñado por Hase y Kenyon (2000).

Desde esta perspectiva el aprendizaje auto-determinado, está especialmente justificado si tenemos en cuenta la complejidad e imprevisibilidad de las conexiones neuronales en el aprendizaje que dan lugar a patrones y asociaciones imprevisibles, y que en la medida que encuentran contradicciones y dilemas intentan resolverlos con nuevas preguntas (Hase, 2009). Si cada vez que aprendemos algo surgen conexiones, asociaciones y preguntas nuevas que no podemos prever, entonces es completamente deseable que podamos decidir hacia dónde dirigir nuestro interés en cada momento (Adell & Castañeda, 2013).

En este sentido, esta teoría sustenta la forma de aprender de un adulto consciente y dueño de su aprendizaje, de un aprendiz libre y crítico que hace uso efectivo y eficiente de las posibilidades que las tecnologías le ofrecen.



Adell, J., & Castañeda, L. (2013). El ecosistema pedagógico de los PLEs. Entornos Personales de Aprendizaje: Claves para el ecosistema educativo en red, 29-51.

Alcalá, A. (1999). Es la andragogía una ciencia. Caracas: Ponencia.

González, A. E. (1995). Aprendizaje cooperativo y autónomo en la enseñanza universitaria. Enseñanza & Teaching: Revista interuniversitaria de didáctica, (13), 89-104.

Hase, S., y Kenyon, C. (2000). De andragogía a heutagogy. Altivase los artículos, 5 (3), 1-10.

Knowles, M. (1970) La práctica moderna de la Educación de Adultos: Andragogía frente Pedagogía, Associated Press, Nueva York.

Rué, J. (2009). El aprendizaje autónomo en educación superior. Narcea Ediciones.

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