Educación en valores


Educación en valores.

“No basta con enseñar a un hombre una profesión. Aunque esto pueda convertirle en una especie de máquina útil, no tendrá una personalidad armoniosamente desarrollada. Es esencial que el ser humano adquiera una comprensión de los valores y una profunda afinidad hacia ellos. Debe adquirir un vigoroso sentimiento de lo bello y lo moralmente bueno. De otro modo, con la especialización de sus conocimientos más parecerá un perro bien adiestrado que una persona armoniosamente desarrollada”
                                                                       Einsten, A. 1952. The New York Times.



Una educación en valores es el desafío de toda sociedad, más aun en la nuestra en la que podemos decir claramente sin temor a equivocarnos que nos encontramos en una sociedad poliédrica fruto de las transformaciones culturales, una sociedad pos industrial que se encuentra en el estadio de “sociedad de la información” transformándose en una sociedad del conocimiento.

Frente a esto, nosotros los docentes es imprescindible tomar en cuenta que corremos el riesgo de perecer culturalmente como nación, porque es insoportable la sociedad de la información sin capacidad para metabolizar este exceso de información, más aun sustraernos a esta realidad y seguir con estrategias y modelos antiquímos que fueron concebidos bajo enfoques dogmáticos y que hoy en pleno desarrollo de la economía y la tecnología que buscan al ser capacitado, a un sujeto bien informado. Y es donde nace la necesidad de contar con ciudadanos bien formados, siendo nuestra responsabilidad como docentes inculcar una educación global pero también integral.

Trayendo a colación la declaración de Bolonia (1999, del 19 de junio) en la que precisa “la necesidad de no reducir la educación únicamente a la formación de buenos técnicos o profesionales, sino ciudadanos responsables que trabajen por un mundo mejor” y para esto debemos superar el paradigma de la instrucción y pasar al de la educación con sentido global y con pretensión universalista en la que se trabaje en las aulas universitarias no solo los contenidos, sino también las capacidades, las actitudes y los valores.

En este proceso de la educación en valores es necesario tener en cuenta y manejar adecuadamente el complejo modelo en la que intervienen e interactúan los siguientes cuatros elementos: docente, estudiante, currículo y el medio o contexto (Schawab 1973).

Es necesario, también tener en cuenta los enfoques en cómo se concibe el valor, desde la corriente filosófica del objetivismo, indican que los valores existen fuera del hombre. Y desde el enfoque filosófico del subjetivismo, el hombre crea el valor según sus deseos, intereses o ideas.

En el modelo educación en valores, es imprescindible tener en cuenta dos principios, el de autonomía y razón dialogante, a fin de poder construir significativamente valores en los estudiantes universitarios (Puig Martinez 1999).

Autonomía, desde este modelo, se apuesta por los procesos de autoconocimiento, análisis crítico y de toma de conciencia, que faciliten la construcción de la personalidad moral del estudiante.

La razón dialógica, el estudiante trata con la esfera pública a través del diálogo basado en argumentaciones, reconoce diferentes puntos de vista sobre una misma realidad e intenta acercarse a ella mediante el entendimiento y la comprensión. Entonces educar en valores para un docente, significa encontrar espacios de reflexión tanto individual como colectiva para que el estudiante sea capaz de elaborar de forma racional y autónoma los principios de valor, principios que le van a permitir al estudiante enfrentarse críticamente a la realidad.

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